La
viñeta de hoy de Manel Fontdevila y la de
ayer de Vergara (ambas en Público), ilustran bastante bien el ambiente que se respira entre los opositores al cuerpo de primaria.
El Presupuesto del Estado obliga a una reposición no mayor del 30% de jubilaciones, es decir, que si se jubilan 100 personas sólo se podía sacar una oferta de 30 plazas. Ello ha llevado a una sucesión de despropósitos por ver quién sacaba o no oferta de oposiciones. Ninguna comunidad se fia de su vecina, en un celo por proteger a los interinos que ejercen pero que aún no tienen plaza y por ahorrar un dinero que a mi modo de ver está mal administrado. Así pues, como cada cual esperaba a ver qué hacía su vecino, se han ido pasando los plazos y finalmente algunas han decidido convocarlas, sin perder de vista que también es año electoral en ayuntamientos y gobiernos regionales.
Como señalaba en un artículo que colgué aquí, el profesor Fontana
ya advertía que el proceso es hacia la privatización de la enseñanza. Quizá a algunos les parezca exagerado o inviable... pero es algo que está en marcha hace un tiempo. En esta comunidad autónoma, por ejemplo, un plan institucional como el de Refuerzo Educativo, se realiza mediante una empresa privada, quien contrata a una serie de personas como monitores (no como profesores) para llevar a cabo dicho plan.
La empresa privada (sea cual fuere su función), como tal, solo se interesa de los beneficios y de tener contentos a sus clientes, que son los que le aportan beneficios. En la enseñanza está pasando un poco lo mismo. Hace un tiempo que se maquillan resultados, pero es patente la reducción de la calidad de enseñanza. El objetivo quizá sea regresar a un pasado no muy lejano, en el que sólo unos pocos podían pagar una enseñanza de calidad, mientras la inmensa mayoría permanecía en el analfabetismo. Esta vez, en vez de analfabetismo tendremos otro fenómeno similar, aunque tanto da.
Por ello es imprescindible que el proceso de acceso a la educación, al profesorado, sea un examen público, sin olvidar que tanto el profesorado como el acceso, puede y debe ser mejorado. Pero una gestión privada de la enseñanza nos llevaría a un suicidio cultural, en el que sólo se enseñarían determinadas cosas en unos sitios, y otras cosas en otros.
Así pues, a todas las instituciones implicadas: dejen de considerar la educación como un filón de negocio. Son responsables ante la población de sus actos, y es muy triste estar continuamente oyendo el argumento del
y tú más, o el de
ya estaba así cuando llegué. Pónganse manos a la obra y no jueguen con algo tan serio como la educación del futuro.