Educad a los niños y no será necesario
castigar a los hombres. Pitágoras
castigar a los hombres. Pitágoras
Estamos en momentos confusos que llevan a cuestionar los cimientos de esta sociedad. Quizá lo más indicativo de esta confusión nos lleva a criticar la educación, a los docentes concretamente, como culpables de la mala formación de los hijos, de sus sueldos y vacaciones. Una moda que por desgracia lleva mucho tiempo en marcha, y aunque sin saber cuál es su origen, parece claro su objetivo: menospreciar la educación pública, en un contexto más amplio de criticar y rebajar el valor de todo eso que llamamos estado de bienestar.
A primera vista parece estúpido atacar todos estos logros que hemos conseguido al paso del tiempo, pero pensadlo fríamente por un momento: ¿a quién beneficia todo esto? Bingo. A las empresas privadas. Tanto en educación, sanidad, televisión...
El caso que me ocupa es la tarea del docente. La tarea del docente es enseñar, convivir, formar... no es la de educar propiamente dicha, ya que eso se tiene que hacer desde las distintas familias. Cierto que ahora el núcleo familiar debe trabajar, pero eso no es excusa para dejar de educar a sus hijos, ni tampoco es culpa del docente. El docente se encuentra con un aula con unos 20 o 30 alumnos, cada uno con sus propias necesidades y sus propias circunstancias. Como ejemplo sirva esta pequeña cita:
“Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí ,y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula”.
Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros. Kathy A. Megyeri
Ahora me imagino que algunos críticos me saldrán con que eso de los diez meses no es cierto, que si el calendario escolar, con fiestas, puentes y demás es mucho menor, etc... ¿Ustedes trabajan o han trabajado en la docencia? ¿Cómo pueden saberlo entonces? Bien que el curso escolar sean tres trimestres, pero la tarea va más allá... Alumnos que tienen asignaturas pendientes, cambios en el currículum (por exigencia de instancias superiores o para adaptarlo a esos mismos alumnos), atención a padres, tutores, los propios alumnos... No serán diez meses, pongamos por caso, pero se puede repasar la cita anterior para entender la complejidad del trabajo.
Los otros dos caballos de batalla son el salario y su estabilidad. Lo más importante para formar ciudadanos responsables es una enseñanza de calidad, al alcance de cualquiera. ¿Tiene esto precio? Yo creo honestamente que no. En todo caso el docente no puede ser responsable de cómo se ha educado a estos chicos en sus casas. ¿Qué valores queremos enseñar? ¿El todo vale y hago lo que me da la gana, siempre que sea yo? ¿O por el contrario queremos que al fin seamos responsables de nuestros actos y admitir las consecuencias?
Respecto a la estabilidad del trabajo, no es oro todo lo que reluce. Bien que los funcionarios ya tienen su trabajo hasta que se jubilen, pero hay una amplia nómina de docentes en situación de interinidad que no lo tienen tan claro. De todas formas, el proceso es público. Si alguien tiene envidia, es libre de preparse las oposiciones como cualquier otro, presentarse y ver los resultados.
Hoy comienza el curso escolar en esta comunidad autónoma, en otras ya comenzó. Para reivindicar la maltrecha figura del docente, criticado y cuestionado por muchos sitios (en mi opinión, interesadamente) simplemente recordar que cada uno tomamos nuestras propias decisiones, y si nos equivocamos lo más positivo que podemos hacer es aprender de la experiencia. Apoyemos a los docentes que formarán a esa generación tan criticada también, esa que será nuestro relevo y colaboremos en su educación. Es nuestra responsabilidad
