Empresa oferta empleo,
experiencia imprescindible.
experiencia imprescindible.
Partamos de cero. Es decir, tal y como nacemos. Bebés sonrosados y llorando, recién salidos del útero de nuestras madres, quizá con el cordón aún sin cortar. ¿Cuál es nuestra expericiencia vital? En estos momentos, un asombroso camino de 9 meses en el que dos ingredientes microscópicos, dieron lugar a ese niño/a de aproximadamente 3 kilos de peso. No está nada mal para acabar de salir del útero.
Partamos de varios años más tarde. Pongamos que ese mismo recién nacido termina sus estudios de secundaria obligatoria, ya en fase adolescente, con 16 años. Termina con su título recién conseguido, con mayor o menor éxito, pero al fin de cuentas conseguido. Decide ponerse a trabajar, el panorama educativo no es de su agrado y en su casa, por los motivos que sean, necesitan de un sueldo más. Se encuentra con un titular similar al que he puesto arriba, en cursiva. Busca otras opciones y finalmente consigue un puesto de repartidor de pizzas, montado en un ciclomotor con su licencia recién conseguida para ello. Conducción temeraria para conseguir cumplir el horario y un sueldo que va poco más del salario base con suerte. Sonríe al ver su nómina ingresada a fin de mes
Partamos de varios años más tarde. El adolescente ya alcanza la treintena, y tras pasar por diversos y numerosos empleos, se plantea conseguir algo mejor. Un empleo estable, con salario digno y condiciones más razonables. Se vuelve a encontrar con un titular como el de arriba y a pesar del obstáculo de partida, decide presentarse al proceso de selección si es que le llaman. Continua esperando y se busca otra cosa, esperando no tener que volver sobre sus pasos. En ocasiones a veces le llaman, y le dicen "lo lamento, pero no da usted el perfil. No tiene experiencia"
Se calla las primeras veces porque sabe que en el anuncio se especificaba lo de la experiencia, pero se muerde la lengua. En cambio, con el paso del tiempo se harta y dice "difícilmente puedo adquirir experiencia en este empleo si nadie me da la oportunidad". Quien entrevista asiente a su pesar, pero se muestra inflexible: buscan a alguien con experiencia. ¿Qué experiencia tengo? La misma que cualquier otro, en el primer día de su trabajo.
Tanto da que este joven en búsqueda de empleo tuviera más titulación. Tuvo que admitir que lo contrataran con estudios básicos, para que la empresa ahorrara dinero, si de verdad quería el empleo. También tuvo que admitir trabajar por salarios irrisorios y en condiciones de mucha presión... Y de escuchar aquello de: si no estás contento ya sabes dónde está la puerta. Total, ya vendrá otro que haga esto mismo, y quizá por menos dinero, quién sabe.
El mes que viene hay convocada una huelga general. El año que viene hay elecciones municipales/regionales y en el 2012 elecciones generales. El primer escollo es a finales del mes de septiembre, pero para entonces la liga de fútbol y los programas del corazón ya estarán funcionando, para narcotizar lo suficiente a cuantos más mejor. Es curioso todo esto de la crisis, que todos dicen coincidir en reducir gastos (por el bien del empleo....), pero ninguna (o muy pocas, sospecho) de las grandes empresas se plantea reducir beneficios. Y ojo que no digo renunciar, sino reducir.
Muchas gracias por su tiempo, ya le llamaremos si su candidatura nos interesa.
Partamos de varios años más tarde. Pongamos que ese mismo recién nacido termina sus estudios de secundaria obligatoria, ya en fase adolescente, con 16 años. Termina con su título recién conseguido, con mayor o menor éxito, pero al fin de cuentas conseguido. Decide ponerse a trabajar, el panorama educativo no es de su agrado y en su casa, por los motivos que sean, necesitan de un sueldo más. Se encuentra con un titular similar al que he puesto arriba, en cursiva. Busca otras opciones y finalmente consigue un puesto de repartidor de pizzas, montado en un ciclomotor con su licencia recién conseguida para ello. Conducción temeraria para conseguir cumplir el horario y un sueldo que va poco más del salario base con suerte. Sonríe al ver su nómina ingresada a fin de mes
Partamos de varios años más tarde. El adolescente ya alcanza la treintena, y tras pasar por diversos y numerosos empleos, se plantea conseguir algo mejor. Un empleo estable, con salario digno y condiciones más razonables. Se vuelve a encontrar con un titular como el de arriba y a pesar del obstáculo de partida, decide presentarse al proceso de selección si es que le llaman. Continua esperando y se busca otra cosa, esperando no tener que volver sobre sus pasos. En ocasiones a veces le llaman, y le dicen "lo lamento, pero no da usted el perfil. No tiene experiencia"
Se calla las primeras veces porque sabe que en el anuncio se especificaba lo de la experiencia, pero se muerde la lengua. En cambio, con el paso del tiempo se harta y dice "difícilmente puedo adquirir experiencia en este empleo si nadie me da la oportunidad". Quien entrevista asiente a su pesar, pero se muestra inflexible: buscan a alguien con experiencia. ¿Qué experiencia tengo? La misma que cualquier otro, en el primer día de su trabajo.
Tanto da que este joven en búsqueda de empleo tuviera más titulación. Tuvo que admitir que lo contrataran con estudios básicos, para que la empresa ahorrara dinero, si de verdad quería el empleo. También tuvo que admitir trabajar por salarios irrisorios y en condiciones de mucha presión... Y de escuchar aquello de: si no estás contento ya sabes dónde está la puerta. Total, ya vendrá otro que haga esto mismo, y quizá por menos dinero, quién sabe.
El mes que viene hay convocada una huelga general. El año que viene hay elecciones municipales/regionales y en el 2012 elecciones generales. El primer escollo es a finales del mes de septiembre, pero para entonces la liga de fútbol y los programas del corazón ya estarán funcionando, para narcotizar lo suficiente a cuantos más mejor. Es curioso todo esto de la crisis, que todos dicen coincidir en reducir gastos (por el bien del empleo....), pero ninguna (o muy pocas, sospecho) de las grandes empresas se plantea reducir beneficios. Y ojo que no digo renunciar, sino reducir.
Muchas gracias por su tiempo, ya le llamaremos si su candidatura nos interesa.