El efecto mariposa.
Es uno de los objetivos más perseguidos en la formación de los alumnos, a todos los niveles. Consiste, básicamente, en proporcionar a todos por igual las mismas oportunidades en el acceso a la enseñanza, transmitirles principios como: igualdad, tolerancia, cooperación, ecología y reciclado...
La actual legislación educativa en España, así como la vigente Constitución, establecen que no se harán distinciones por cuestiones de sexo, religión, creencias u opinión, algo coherente, aunque no siempre se ha cumplido de hecho, y hoy dia tampoco lo hace, aunque no es mi intención analizar esto ahora.
Los niños no son responsables de sus actos hasta que lleguen a una edad. Está en nuestras manos proporcionarles una educación igualitaria, para eliminar las diferenciaciones existentes en este planeta, para tener por fin y de una vez una responsabilidad sobre aquello que nuestros antepasados fueron haciendo y que se ha ido perpetuando. Guerras, racismo, xenofobia, malos tratos (a todas las edades y géneros), intolerancia, fanatismo (político, laico o religioso), capitalismo y consumismo compulsivo, diferenciación sexual y cualquier otro disparate que está muy lejos de unos valores realmente humanistas.
Leyendo la polémica levantada respecto a la retirada del concierto a un colegio privado-religioso, me parecía un tanto surrealista, aunque sobre todo destilaba hipocresía por todos sus poros. Hace años que tenemos un caballo de Troya en nuestras calles. La legislación actual educativa es clara al respecto, y creo que todos convienen en señalar que al menos parte de la misma es positiva en este sentido: igualdad de oportunidades, no diferenciación ni discriminación, sea cual fuere el motivo. Lo más cínico del asunto, es que la Constitución vigente también establece la igualdad de oportunidades, al menos sobre el papel. Que en la práctica no sea así, de todos es sabido, pero de velar su cumplimiento se ha de encargar el brazo judicial, entre otros. Todos sabemos que tampoco es así, pero no es excusa para que nosotros dejemos de ser responsables
Somos responsables de dar a los que vienen detrás una mejor educación, para que puedan ellos a su vez mejorar todos los errores que hemos cometido, en vez de perpetuarlos y ahondarlos todavia más, con una gran irresponsabilidad por parte de todos. Lo peor de este asunto es que lo pagarán los niños, cuando no son responsables en absoluto del panorama que se encuentran. ¿Los adultos, en general, son acaso mejores que sus propios hijos? No lo creo, al menos los infantes tienen la disculpa de aprender lo que les enseñan, imitarlo... y empeorarlo, en algunas ocasiones.
El ejemplo de cualquier niño es su familia, en primer término. Es aquí donde se inicia la educación, son sus padres los responsables de darle unos valores que permitan a ese niño evolucionar responsablemente. No es el colegio, ni los profesores, quienes deben hacer esto. Su papel es otro, importante sin duda, pero otro. Difícilmente los profesores pueden hacer nada si en la casa de sus alumnos es normal que no exista ningún tipo de valor.
Si enseñamos a los niños que es normal estar separados por el hecho de ser distintos, seguiremos perpetuando este despropósito de sociedad que hemos conseguido. No solo eso, sino que creo firmemente en que se empeorará, porque dará lugar a mayor diferenciación, rechazo, aislamiento y una gran dificultad en fomentar las relaciones sociales. Ignoro cuáles son los argumentos "pedagógicos" a los que se aluden continuamente, pero no los encuentro coherentes ni con la legislación ni con nuestra verdadera responsabilidad respecto a los niños.
Somos su modelo a imitar, sus estrellas polares y su norte. Si ven en casa malos tratos, lo tomarán como normal. Si ven en su colegio diferenciación, lo verán normal.
Los niños ven, los niños hacen