En algún lugar del mundo tienes un doble...

Leyendo a Zina y Campurriana, me acordaba de algunas cosas serias. Algunas de ellas ya las había dejado por el blog, dispersas, sin unión aparente. Mi continua batalla contra los medios de comunicación y lo que se pretende vender desde ellos, creo que ha quedado patente en muchos casos. Y sí, resulta irónico que lo haga desde otro medio de comunicación, pero he aqui que somos humanos, y estos se comunican: por escrito, por gestos, por habla, por dibujos, señales de humo, telégrafo, fax, correo postal y electrónico... Critico la televisión, la información como negocio y el uso de la intimidad como negocio.
Tecleando tu nombre y apellidos en el padre Google que todo lo sabe, puedes ver quizá alguna información relacionada contigo, o encontrar a gente con la que compartes nombre y apellido (generalmente el primero). Estas personas, o tu mismo, están ahi, a un click de distancia, en un enlace electrónico. Muchos de ellos se encuentran compartiendo fotos personales, familiares, amigos... por decisión propia, sí, pero quizá influidos por una moda que no se sabe bien cómo surgió o de dónde. ¿No os habeis parado a pensar de dónde surgió la idea de poner fotos personales en la red? Sinceramente no sé cuál es el origen, aunque creo saber la intención. No quiero parecer paranoico, pero mi admirado George Orwell vuelve a acertar, aunque ya no esté vivo para saberlo.
El derecho a la intimidad como negocio o entretenimiento... Espectáculo grotesco, decía en otra entrada. ¿Qué despropósito es este? Que se vea que es algo normal renunciar a ella, a cambio de dinero, fama, reconocimiento social, vanidad u otros detalles escabrosos. Varios programas al dia, realities, en los cuales un grupo de personas se relacionan, comparten sus sentimientos e intimidades al público, sus sentimientos, sus gustos, sus tendencias y muchas veces sus actos sexuales, aunque convenientemente tapados por sábanas... Tiempo al tiempo. Llegará el momento en que lo hagan explícitamente porque verán normal compartir o mostrar su intimidad a todo el público, grabado en video para la posteridad.
Orwell inventó el término Gran Hermano en su novela 1984. La inquietante distopia que nos plantea, en buena parte ya se está cumpliendo o se ha cumplido de hecho. Todos los caminos llevan a Roma, dice el refrán. Si bien toda generalización es falsa, incluida ésta, conviene ser prudente y prevenir que efectivamente esos caminos lleven a donde nosotros queremos, no donde otros quieren que vayan. ¡¡Pensad en ello!! Vuestra intimidad no tiene precio, y es quizá, el valor por el cual se quiere condicionar al ser humano... para que deje de serlo y se convierta en un ser... sin más. Una pieza más de un gran mecanismo tan inquietante como perfecto... aunque no necesariamente bueno.
Tecleando tu nombre y apellidos en el padre Google que todo lo sabe, puedes ver quizá alguna información relacionada contigo, o encontrar a gente con la que compartes nombre y apellido (generalmente el primero). Estas personas, o tu mismo, están ahi, a un click de distancia, en un enlace electrónico. Muchos de ellos se encuentran compartiendo fotos personales, familiares, amigos... por decisión propia, sí, pero quizá influidos por una moda que no se sabe bien cómo surgió o de dónde. ¿No os habeis parado a pensar de dónde surgió la idea de poner fotos personales en la red? Sinceramente no sé cuál es el origen, aunque creo saber la intención. No quiero parecer paranoico, pero mi admirado George Orwell vuelve a acertar, aunque ya no esté vivo para saberlo.
El derecho a la intimidad como negocio o entretenimiento... Espectáculo grotesco, decía en otra entrada. ¿Qué despropósito es este? Que se vea que es algo normal renunciar a ella, a cambio de dinero, fama, reconocimiento social, vanidad u otros detalles escabrosos. Varios programas al dia, realities, en los cuales un grupo de personas se relacionan, comparten sus sentimientos e intimidades al público, sus sentimientos, sus gustos, sus tendencias y muchas veces sus actos sexuales, aunque convenientemente tapados por sábanas... Tiempo al tiempo. Llegará el momento en que lo hagan explícitamente porque verán normal compartir o mostrar su intimidad a todo el público, grabado en video para la posteridad.
Orwell inventó el término Gran Hermano en su novela 1984. La inquietante distopia que nos plantea, en buena parte ya se está cumpliendo o se ha cumplido de hecho. Todos los caminos llevan a Roma, dice el refrán. Si bien toda generalización es falsa, incluida ésta, conviene ser prudente y prevenir que efectivamente esos caminos lleven a donde nosotros queremos, no donde otros quieren que vayan. ¡¡Pensad en ello!! Vuestra intimidad no tiene precio, y es quizá, el valor por el cual se quiere condicionar al ser humano... para que deje de serlo y se convierta en un ser... sin más. Una pieza más de un gran mecanismo tan inquietante como perfecto... aunque no necesariamente bueno.
