domingo 22 de febrero de 2009

Espectáculo grotesco

Había una vez un circo...

El gran negocio del entretenimiento, groseras imposiciones televisivas: sucesos, muertes, asesinatos, desgracias variadas, desgraciados variados, poca o ninguna educación y sobre todo entretenimiento para que el público no piense en lo verdaderamente importante.

Se ha criticado a algunos por hacer montajes, a otros por morder el anzuelo y a pocos por no tener algo de sentido común, honradez, decencia y profesionalidad. Imposible es pedir peras al olmo. En algunos programas se pagó dinero a ex-delincuentes para que contaran sus casos, el colmo del disparate: vamos a premiar encima a estos personajes, para dar una buena imagen a todos los niños (y adultos) del planeta, una imagen a seguir.

Para triunfar en la vida, ya no es necesario estudiar, para qué... Mira, mamá, ese chaval que no trabaja, con ser hijo de quien es todo el dinero que le pagan. En esta vida hay que ser famoso, concursar en el Gran Hermano, cantar en Operación Triunfo, bailar en Fama (Alan Parker debe tener una úlcera de tamaño ciclópeo...) y salir en el diario de Patricia, a contar que te enfadaste con tu vecina del quinto, porque regó tus macetas sin permiso... y otras situaciones tan tristes como lamentables. Sólo hay que ver la programación de la televisión... esto es lo que se vende. Espectáculo, entretenimiento, a veces poniendo la propia vida como foco del mismo: la intimidad, ese derecho tan preciado e imprescindible. La vida y la muerte también: los mayores valores humanos están a la venta, tienen precio y algunos han pagado por ellos. No hay remordimientos, cargo de conciencia, ética... solo un precio, un objetivo, las cámaras de televisión, un grupo de gente supuestamente debatiendo sobre hechos aun no resueltos y lo demás un espectáculo grotesco.

Me recorre una incómoda sensación cada vez que veo la televisión... siempre me acuerdo de 1984... si Orwell estuviera vivo podría ver en cuánto acertó. ¿Este es el futuro que queremos dejar? Que no cuenten conmigo.

sábado 7 de febrero de 2009

Presión

Vengo observando un aumento de presión en ciertos medios. Se transmiten demasiadas distracciones y poca información que realmente interese. Por otro lado, un creciente descontento de gente sin empleo, viendo que lejos de mejorar o estabilizarse la situación, va empeorando. Casi todos los dedos acusadores se dirigen hacia el mismo sitio, como si hubiera un solo culpable, con argumentos un tanto erráticos, bastante demagogia y puntos de vista interesados... Parece que se quiere forzar a un cambio, a que algunos cambien su intención de voto, por ejemplo.

No creo que esta situación sea culpa de una sola persona, ni de un grupo reducido. Que lo parezca es otro aspecto bien distinto, ya que unos son los que deciden, con mayor o menor acierto, y otros deben apoyar sus decisiones. Cuando no, existe algo llamado oposición, sindicatos, agentes sociales... que pueden y deben hacer ver de diferentes formas los errores, a ser posible de forma constructiva, porque no sirven de nada aquellos argumentos pueriles del y tú más, o aquel de ya estaba así cuando llegué. Una labor seria, responsable, admitiendo errores, proponiendo soluciones y acatando consecuencias.

También percibo cierto aire de huelga... Algo latente hace algún tiempo, por cierto, pero que recientemente se va tensando más. Son sensaciones al ver cada vez más parados, más regulaciones de empleo, suspensión de pagos, cierres, los bancos que no facilitan el préstamo... y por otro lado ver que ningún responsable político toma las riendas, ni tampoco ninguno se hace responsable de sus errores... Los sindicatos tampoco parece que realicen su teórica función.

Al final de todo, me encuentro con lo que ya he señalado con anterioridad: en esta crisis los de siempre serán más perjudicados y unos pocos beneficiados, no sólo por la situación, sino por la concesión de ayudas de un fondo público, cuando aquello del intervencionismo estatal casi siempre estuvo mal visto (salvo para ayudar a la banca a salir de su propia codicia) y de ello solo unos pocos estarán beneficiados... que probablemente no reinviertan, sino que se lo quedarán por si acaso vienen tiempos peores. Todo parece indicar que esto no ha hecho más que empezar, ojalá me equivoque.