En esta época incierta de crisis, van saliendo a la luz diversas curruptelas, la mayoría de gente relacionada directamente o indirectamente con la política. Los rumores siempre señalaron aquello de acceder "por enchufe" a determinados puestos, algo difícil de demostrar pero que es popularmente creído. Las pruebas finales, el hecho de que algunas personas lleguen a algún puesto significativo, y su relación con algún cargo importante, tampoco niegan la evidencia.
Y a veces llegan voces de "no todos somos iguales", que nos quieren hacer ver que son una mayoría los que practican una política honrada, libre de mancha o sospecha. Pero esto es difícil, muy difícil de creer. Es como el cuento del pastor y el lobo, que al final el lobo se come el rebaño. Pues algo parecido, solo que con la opinión popular
Todo esto sirve para que vayan creciendo ciertos sectores retrógrados, aquellos que les encanta toda forma de violencia y represión, siempre que quienes la ejerzan sean ellos, claro está, y siempre que se ejerza sobre todo aquello que ellos odian. Me preocupa en cierto modo los ascensos de ideologías de este tipo, porque parece que nos negamos a aprender de nuestros errores, a seguir siendo estúpidos y creer que la fuerza bruta lo resuelve todo, olvidando aquello del efecto mariposa o el refrán que dice "quien siembra vientos, recoje tempestades"
Estaba reflexionando sobre todo esto, cuando salía a la luz un informe parcial de la policía, al investigar el patrimonio de Jaume Matas, ex-presidente balear del PP. Y tanto me da que fuera de ese partido como de cualquier otro. Sentí una inmensa vergüenza al leer cómo se ha dilapidado tanto dinero en cosas tan banales y superficiales, y en cómo cuadrar todo ese gasto con su salario declarado de entonces. ¿Dónde está el resto del dinero? ¿De dónde salió y quién se lo dió?
La lista es incendiaria, pondré algunos ejemplos que me llamaron mucho la atención: 40 celpudos de coco a 800 euros cada uno y una escobilla del baño por valor de 375 euros. Aplicando sencillas operaciones matemáticas, llegamos a un gasto solo en esto de 32375 euros (5.386.747 de pesetas) Y sintiendo una grandísima vergüenza me pregunto qué se puede hacer al respecto. Se me ocurrieron unas ideas de entrada:
- Quien quiera acceder al ejercicio de la política, deberá declarar públicamente, y ante notario, su patrimonio antes de llegar a cualquier cargo
- Una vez ejerciendo, y hasta que acabe su mandato, deberá hacer público todo los cambios de este patrimonio, anualmente.
- Si se descubre a alguien evadiendo impuestos, dando tratos de favor, envueltos en cualquier tipo de corruptela o de intereses particulares, se le inhabilitará de por vida, debiendo devolver todo el dinero obtenido ilegítimamente multiplicado por dos.
Así, al menos, puede y solo puede, que alguien se lo piense mejor. Se me ocurren otras muchas reformas, que además, sanearían las cuentas públicas y reducirían el gasto, pudiéndolo invertir en otros asuntos más urgentes, pero me temo que ningún político las apoyaría, porque en parte les perjudica. Creo que debemos replantearnos muchos aspectos de la democracia y mejorarla en lo posible.
Es posible y es necesario.
(Fuente)
2 comentarios:
Es triste pensar que el que no es corrupto es imposible que permanezca durante mucho tiempo en política. Quizá llegue con buenas ideas pero, o pasa a ser como los otros, o le cortan la cabeza...
Imposible pensar otra cosa.
Estoy de acuerdo contigo: soy de la opinión que el que llega con buenas ideas y es honrado, o no accede a los puestos de poder o directamente desiste.
Un saludo.
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