Se esperaba la intervención del nuevo equipo de gobierno, para conocer más concretamente cuál va a ser la política que se va a seguir en la legislatura. Muchos eran cambios cantados (reforma del aborto, o la eliminación de Educación para la Ciudadanía, entre otros) así que imagino que no exista mayor sorpresa en cuanto a esto. La sorpresa está en la justificación de estos cambios. Me interesa hoy la intervención del ministro Wert.
En el día de ayer estuvo en la Comisión de Educación, en el Parlamento. Dibujó las líneas maestras de sus intenciones, a saber: reforma del bachillerato (tres años) y de secundaria (otros tres); eliminación de Educación para la Ciudadanía (bajo la excusa de ser doctrinaria y dogmática); reforma de la FP; aprobar un Estatuto Docente (evaluar el trabajo del profesorado externamente); y apuesta abierta por el bilingüismo, entre otras. Lo positivo de la intervención de ayer, fue al menos en apariencia, una disposición al diálogo, que no es poco, aunque sin olvidar que el PP posee mayoría absoluta.
Cuanto menos es contradictorio hablar de Educación para la Ciudadanía como doctrinaria y dogmática, y no hacerlo por ejemplo de la asignatura Religión. ¿Acaso no es doctrinaria y dogmática? La nueva asignatura se llamará Educación Cívica y Constitucional, supuestamente no doctrinaria y dogmática.
No sé exactamente cómo se pretende cuadrar el nuevo sistema de tres años de secundaria y tres de bachillerato, conjuntamente a la edad obligatoria de enseñanza hasta los 16 años. La intención es hacer desaparecer 4º de ESO y convertirlo en una suerte de curso previo de orientación (para bachillerato o FP). Es decir, para los más veteranos, una especie de C.O.U.
Respecto al resto de intenciones, falta mucho por pulir. Ciertamente la evaluación siempre es necesaria, pero no convertirla en una clasificación, ni en un producto. Parece olvidarse que la realidad de cada alumno es única (diversidad), y que las generalizaciones son cuanto menos, peligrosas. La educación no es producto industrial.
El mejor programa de bilingüismo es la inmersión total en el idioma que interese. Cualquier otra medida es equivocada, así lo demuestran los niveles en idiomas que se poseen en el resto de Europa.
Esperemos que la apuesta por la educación pública sea clara, aunque viendo el ejemplo de comunidades como Madrid o Valencia, el horizonte está bastante oscuro. A ver cómo se desarrollan los acontecimientos.